1
2
3

El amor es como una semilla que germina y comienza a crecer en el embarazo y continúa desarrollándose durante la crianza del niño y por el resto de la vida.

 

Algunas veces, esa semilla del amor, cae en un terreno fértil y despejado, como cuando los padres se apoyan y están felices con la llegada del niño, cuando su familia los acoge y protege, cuando existe estabilidad laboral y económica...

Pero otras veces la semilla del amor, cae en tierra seca y llena de malezas, muchas situaciones hacen que las situaciones no sean las que creemos “ideales” y podemos vivir momentos difíciles, Sin embargo, la semilla del amor, siempre está allí.  

 

Es importante aprender a reconocer las malezas de nuestra vida para despejarlas y reconocer que, a pesar de lo difícil de las situaciones, existen también motivos de esperanza (amigos, familiares y los propios hijos) que son puntos de apoyos en el esfuerzo de construir un futuro mejor para los padres y para los niños. 

 

Nunca es tarde, para reconocer y aceptar las malezas de nuestra vida y por supuesto reconocer esos motivos de esperanza que nos impulsan; esto nos permitirá fortalecer el vínculo con nuestros hijos.

Tomado del "Taller de Habilidades Parentales"

Publicado por la Fundación Carvajal y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar

Autores: María Eugenia Carvajal de Guerrero y María Lucia Cabal de Posada.

ISBN 958-9224-70-9

  • gmail
  • YouTube
  • Instagram
  • Facebook icono social

Todos los derechos reservados a Alianza por la Buena Crianza 2020 .Desarrollado y construido por Brayan Manchola.